París- Togo presentó una denuncia ante los tribunales franceses contra el Frente de Liberación de Cabinda (FLEC), que reivindicó el terrorífico atentado contra el autobús de la selección togolesa el pasado 8 de enero durante la pasada Copa África de Naciones (CAN), informaron ayer fuentes judiciales. La denuncia también va contra la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y su presidente, Issa Hayatou, precisaron las mismas fuentes.
La presentación de la denuncia en Francia, que tuvo lugar el pasado día 29 de enero, se justifica porque es en ese país donde reside el líder del FLEC, Rodrigues Mingas, que además tiene la nacionalidad francesa. En la demanda se recogen los cargos de «actos terroristas» y «asesinatos» contra el grupo por el ataque al autobús togolés que costó la vida al segundo entrenador de la selección de Togo, Amélété Abalo, y al responsable de prensa, Dodji Komi Ocloo Azanledji. También falleció el conductor del autobús, de nacionalidad angoleña. Fueron diez minutos de intenso tiroteo. La grave tragedia podía haber sido mucho mayor: «Estamos vivos de milagro», afirmó Emmanuel Adebayor, la estrella de la selección y del Manchester City. La denuncia, además, incluye la acusación de «exposición de terceros a riesgos de muerte y heridas», que se refiere particularmente a la CAF.
Los familiares de las dos víctimas se postularán como acusaciones particulares en la causa, según informan las fuentes. La queja oficial de los familiares de los fallecidos se sumará a la investigación abierta por la Fiscalía de París sobre las declaraciones de Rodrigues Mingas, que pueden constituir un delito de apología del terrorismo.
El líder del grupo independentista de este enclave angoleño reivindicó el atentado que, afirmó, iba dirigido contra los soldados que escoltaban al autobús togolés. «En tiempos de guerra, todos los golpes están permitidos», aseguró en una entrevista en la que prometió nuevos ataques.
El atentado provocó que Togo se retirara de la CAN. Las presiones de la CAF y la FIFA le obligaron a volver a la competición, incluso los propios futbolistas hablaban de jugar para honrar a sus compañeros, pero finalmente intervino el Primer Ministro del país, Gilbert Houngbo, y se lo prohibió: «Si algún equipo se presenta bajo la bandera togolesa, será una representación falsa».
Las consecuencias de la renuncia fueron graves e injustas. Togo fue sancionado con excesiva dureza y no disputará las dos próximas ediciones de la Copa de África, la de 2012, en Gabón y Guinea Ecuatorial; y la de 2014, en Libia. Esta decisión indignó al conjunto togolés. «Es ultrajante y monstruosa. Me siento absolutamente traicionado», dijo Adebayor. El Gobierno también opinó. «El pueblo togolés está sorprendido por este ensañamiento y este desprecio del que es objeto por parte de los responsables de la CAF», afirmó el portavoz , Pascal Bodjona.
El equipo de Togo no fue el único que pensó en abandonar la competición, como desveló hace pocas fechas el barcelonista Seydu Keita, que juega con Malí. «Nuestra primera reacción fue irnos a casa. No sólo porque la situación nos parecía peligrosa, sino también porque habían muerto compañeros. Fuimos allí a jugar, no a morir».
Fuente: La Razón: Fútbol
