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Artículos con la etiqueta atletico de madrid

Diez años no son nada

La última vez que el Atlético disputó una final, la última vez que estuvo cerca de un título, la perdió y bajó a Segunda División. Fue aquella una temporada extraña. Las previsiones eran buenísimas porque la calidad de plantilla daba para ello y terminó con el equipo en el «infierno» y el portero Toni llorando después de que Tamudo le robase un balón imposible y, de paso, la Copa. Era la temporada 99-00, una de las más dolorosas en la historia de la entidad. Aquella decepción comenzó un periodo oscuro y lejos de los títulos, que se puede acabar en el mes de mayo. Los rojiblancos regresan a una final, a un partido decisivo de los que estaban acostumbrados en épocas pasadas.
El equipo estuvo firme en Santander hasta los últimos minutos y se citó con el Sevilla sin sobresaltos. Hubo tiempo para que Quique diese descanso a algunos jugadores importantes pensando en la visita del Barcelona. El Racing no vio ni de lejos la remontada y ya en el descanso la afición y los jugadores atléticos pensaban con la final ante el Sevilla.
Desde el doblete, el Atlético no levanta un trofeo, algo que ahora tiene muy cerca y que pocos hubieran asegurado viendo la trayectoria del equipo en Liga o en la «Champions». Ni Abel ni Quique han conseguido que los rojiblancos jueguen bien varios partidos seguidos, pero ahí están, en la final. El sorteo le ha favorecido (sólo un equipo de Primera en el camino), pero como dice Cerezo: «Esto no es culpa nuestra».
Mientras llega el día, vuelve la Liga Europa, otra oportunidad para tener éxito y convertir una temporada que parecía mala en una en la que puede ganar dos títulos mientras sufre en Liga. Así es el Atlético diez años después de su última final.

Fuente: La Razón: Fútbol

El Atlético, otra vez grande

Como el Atlético es así, a los dos minutos el Racing ya llevaba un gol a favor. Canales sacó un córner y Valera remató en dirección a su portería dejando a De Gea con el molde del balón en las manos. Un partido sin historia por el 4-0 de la ida empezaba a tener cierta emoción. Un gol tempranero era el mejor camino para el sueño cántabro, si marcaban otro antes del descanso… Pero el Atlético no está para más ridículos. Esta temporada ya ha gastado el cupo en algunos encuentros de Liga y otros cuantos de Copa, que ha logrado arreglar en los choques de vuelta. Era una oportunidad inmejorable para que los rojiblancos se volvieran a sentir importantes, para optar a un título diez años después, y no la desaprovecharon. El camino hasta la final ha sido ideal: un equipo de Segunda B (el Marbella), dos de Segunda (Recreativo y Celta) y uno de Primera (Racing). Sólo el Sevilla separa a los madrileños del éxito definitivo. Neptuno lleva solo demasiado tiempo.
Dos jugadas después del tanto en propia puerta de Valera, la esperanza del Racing murió. Reyes sacó una falta y entre Domínguez y Moratón llevaron la pelota dentro de la portería. El 1-1 era demasiado: los de Portugal tenían que llegar hasta los seis goles para cla- sificarse, aunque todavía no era tiempo de rendirse. Esta vez el Atlético supo leer el partido a la perfección. Aguantó la embestida de Munitis sin pasar demasiados apuros y poco a poco fue convirtiéndose en el dueño de la situación. El entusiasmo local descendía al mismo ritmo que aumentaban la posesión y las llegadas al área visitantes. Tiago tocó bien en el centro del campo, puede ser un buen complemento para Assun- çao, cada uno en su papel; Reyes empezaba a aparecer por la izquierda y Jurado comenzaba a asociarse con Agüero, el alma del equipo, su gran esperanza.
El Racing siguió jugando por jugar. Canales estaba perdido. Es injusto cargar la responsabilidad del equipo sobre él. Se marchó entre los aplausos de un público que estaba como el Racing: deseando que todo terminara pronto. Ya nadie creía en el milagro. Y todo terminó rápido, si es que no lo estaba ya, cuando la enésima pared entre Agüero y Jurado acabó con el tanto de este último. La segunda parte sobró y Quique empezó a pensar en el futuro. Cambió a Tiago, Agüero y Reyes para protegerlos de una lesión. El Atlético resolvió con madurez, pero dejó su sello con dos fallos, de De Gea y Raúl García, que impidieron ganar el partido. No todo podía ser perfecto.

Una final inédita contra el sevilla
Pese a lo que diga la historia, el Sevilla pisará terreno conocido en la final y será el Atlético el conjunto novato. Los rojiblancos han disputado 17 finales, con nueve triunfos (1960, 1961, 1965, 1972, 1976, 1985, 1991, 1992 y 1996) y ocho derrotas, pero desde hace diez años no juegan una. «Llevábamos mucho tiempo buscando esto que tanto esperaba la gente», decía Antonio López. El Sevilla «sólo» ha ganado cuatro títulos de seis posibles, pero tiene un recuerdo reciente: en 2007 se proclamó campeón tras superar el Getafe en el Santiago Bernabéu con un gol de Kanouté. Los otras tres éxitos fueron en 1935, 1939 y 1948. Ambos equipos no han coincidido nunca en el partido definitivo, por lo que será una final de Copa inédita.

Fuente: La Razón: Fútbol

Atlético y Sevilla pedirán a FIFA retrasar el viaje de los internacionales para jugar el 26 mayo

El Atlético de Madrid y el Sevilla acordaron hoy con la RFEF preguntar a la FIFA si los jugadores internacionales de ambos clubes que participarán en el mundial de Suráfrica pueden retrasar la incorporación a sus selecciones para que la final de la Copa del Rey se juegue el 26 de mayo en un estadio aún por determinar.

Los dos equipos finalistas de la Copa del Rey y la RFEF decidieron posponer la decisión sobre la sede del partido hasta que responda la FIFA, organismo que obliga a que los jugadores tengan un tiempo de descanso entre el final de las ligas en las que participan y su incorporación a la selección para preparar el mundial.

Fuente: La Razón: Fútbol

Ibrahima: «En Senegal jugaba por leche»

MADRID- Ibrahima habla un español claro con palabras argentinas. Sin acento de allá, pero con sentimiento. Allí llegó por casualidad, como le ha ido sucediendo casi todo. Por culpa de un amigo de su padre que vivía en Argentina y de sus pocas ganas de coger los libros. «Yo jugaba al fútbol en el barrio. Mi padre le dijo que yo no quería estudiar y su amigo le propuso que me fuera a probar a Argentina». «Nosotros no sabíamos ni dónde quedaba Argentina. Mi- ramos mucho el fútbol de Francia, de España. Pero como estaba bus- cando salida para jugar, me mandó el dinero para el billete y me fui. Cuando llegué, él estaba en Mar del Plata y yo no sabía una palabra de español. Me tuve que entender por señas con la dueña del apartamento y así empecé».
Después llegó la cantera de Vé- lez Sarsfield y otra casualidad le puso en el camino de José Sánchez Parra, algo más que su representante. «Toda mi familia está en Senegal, pero tengo también una familia acá. Tengo dos familias, una blanca y una negra. Allí está la familia de mi padre y mi madre. Y mis hermanos, que somos casi un equipo de basket, somos siete y yo soy el mayor». Su nueva familia es la de Sánchez Parra, el hombre que lo acoge y que le hace de chófer hasta que consiga sacarse el carné de conducir. Todavía está con el teórico, que para él «es más difícil que marcar un gol». «Soy muy vago para los libros», reconoce el futbolista.
Aunque ahora que juega en el primer equipo del Atlético, mañana contra el Barcelona, Ibra, Ibou para sus dos familias, reconoce que nada cambia. «Sólo hay que jugar al fútbol», asegura. Igual que hacía en el barrio en Senegal. «Ju- gábamos por leche o por dinero», recuerda. «Nosotros éramos los pobres y jugábamos contra los ricos. Teníamos que ganarles sí o sí. Decíamos que los hijos de pobres no podían perder contra los hijos de ricos. Los ricos venían a lo mejor con 100 euros y nosotros con 50, porque no teníamos más. Y no nos quedaba otra que ir a ver a nuestras madres para que nos dejaran dinero o pedírselo a alguien. Sabíamos que después había que devolverlo», cuenta con un gesto de picardía en la cara. Su primera responsabilidad como futbolista era devolver el dinero a su madre. «Se jugaba en nuestro barrio, en un campo de tierra, con piedras. Un campo donde no se puede jugar al fútbol, pero nosotros jugábamos. Si íbamos ganando, queríamos que se acabara rápido y para que el partido no siguiera, alguno mandaba el balón al patio de alguna casa para que se acabara. Después, cada uno devolvía el dinero a su madre o a quien se lo hubiera dejado y con lo que quedaba nos juntábamos el domingo por la noche y hacíamos una comida con los amigos». ¿Y si perdían? «No perdíamos», responde. No se lo podían permitir.
Aquellos partidos en la arena del barrio han marcado su estilo. «Acá hay otra mentalidad, pero a veces hay que utilizar el fútbol de barrio. A mí me ha servido mucho en mi carrera en el fútbol, porque en la calle no hay reglas y no hay que pensar en el rival. Yo no regalo nada a nadie en ningún partido ni en ningún entrenamiento. Me ha hecho maduro, fuerte y me ha- ce sentirme un hombre, como dice mi padre».

Su primer gol en primera
Los recuerdos de su primer gol con el Atlético, el 17 de enero contra el Sporting, tiene que buscarlos en las imágenes de televisión o en su club de fans en Facebook ­-el oficial, Ibrahima Balde. «Me volví loco. Sólo la gente que estaba allí puede decirme lo que pasó, yo no me acuerdo de nada», añade. Sólo sabe que lo gritó, porque «un delantero siempre tiene que gritar un gol, en Primera o en el barrio, porque cuando fallas te van a “putear” y te tienes que aguantar». Ahora, mientras intenta seguir colaborando con sus goles y con su fútbol, continúa aprendiendo de compañeros, como Forlán, Agüero o Simao. «Un jugador del B tiene que aprender de ellos y hacer las cosas bien para    cuando te toque jugar intentar estar a su altura». Está en el camino.

Fuente: La Razón: Fútbol

Agüero: «Mi día más feliz»

MADRID- ¿Cuántos años hace que el Atlético no gana un título? Responde Agüero con una sonrisa en la cara: «Catorce, desde el doblete, ¿no? He estudiado…» El «Kun» estaba ayer pletórico, como todos sus compañeros. Por primera vez desde que llegó al equipo rojiblanco se siente importante. Va a pelear por un título, la Copa, tras eliminar al Racing en semifinales. Y la sensación le gusta mucho. «Creo que es mi día más feliz como Atlético.  Hay que disfrutarlo, pero también pensar en la Liga», añade el argentino.

Porque el fútbol no para y la próxima cita de los madrileños es mañana en el Calderón contra el Barcelona. «Será lindo», reflexiona el «Kun», y el rostro se le vuelve a iluminar. Es su víctima favorita, al que ha metido más goles (seis de los cincuenta que lleva) y contra el que ha tenido sus mejores actuaciones. El curso pasado firmó el 4-3 definitivo y hace dos destrozó literalmente al equipo de Rijkaard (4-2): anotó dos goles, dio el pase del tercero y le hicieron el penalti del cuarto. A Diego Forlán tampoco se le da mal el conjunto azulgrana: nueve dianas en ocho encuentros de Liga.

Los abductores son el punto débil de Agüero. «A los dos o tres partidos seguidos se empiezan a cargar un poco», reconoce, y justo son ésos los  choques que lleva. «Pero lo voy llevando bien con los fisios y con el médico», añade. No se va a perder el duelo contra el Barça. Saltará al campo a ganar sin pensar en los daños colaterales, en las posibles ayudas al Real Madrid: «Si uno es aficionado del Atleti, y muy aficionado, en ningún partido le gusta perder. Yo no le echo manos ni al Madrid ni a nadie. Lo hago por el equipo y mis compañeros. Necesitamos los tres puntos». Tiene razón: sólo seis separan al Atlético del descenso y tiene peores números que la temporada en la que bajó al «infierno». Justo ese año disputó su última final de Copa…
El «10» rojiblanco se frota las manos con las bajas en defensa del Barcelona: «Como no están los grandes jugadores de la defensa, se nos va a facilitar un poco. Quien juegue seguro que lo hará bien, pero si no está, por ejemplo, Piqué, pues mejor».

Sin fecha para la final
El Sevilla y el Atlético de Madrid jugarán la final de Copa, pero no saben ni dónde ni cuándo. La fecha elegida era el 26 de mayo, pero la FIFA exige que los jugadores estén a disposición de sus selecciones quince días antes del inicio del Mundial y que los internacionales tengan un descanso entre el 16 y el 23 de mayo. Por tanto, si se juega ese día podrían perdérselo Agüero, Simão, Luis Fabiano o Negredo. «Hemos pedido una excepcionalidad a la FIFA para que se pueda jugar el 26», explicó el coordinador de partidos de la RFEF, Miguel Ángel López. Si da el visto bueno, empezará a hablarse de la sede, seguramente el Bernabéu.

Fuente: La Razón: Fútbol

La molestia de jugar la Liga

Cuando el Atlético se despierta siempre ve a Canales. Una aparición que se repetirá durante una semana porque los rojiblancos y el Racing están condenados a soportarse. Siete días de castigo que hoy viven su segundo episodio. Un ensayo para lo que espera el jueves, con El Sardinero enfadado por la actuación del árbitro en la ida de la Copa.
«Si somos capaces de golpear dos veces se resentirán más, pero tenemos que pensar que vamos a encontrarnos un equipo enfadado, resentido y empujado por los suyos», dice Quique, el entrenador del Atlético, después del 4-0 del pasado jueves. «Es una buena exigencia. Si somos capaces de salir reforzados de esa exigencia máxima, el equipo empezará a demostrar que está preparado para cosas mayores», reconoce el preparador atlético.
«Esperamos un ambiente duro y hostil, pero el equipo tiene que estar preparado. Eso también debe servir de motivación para nuestros futbolistas», advierte Quique. El técnico no ha abandonado la búsqueda del «equilibrio y la regularidad». Dos cosas que hasta ahora sólo ha conseguido a ratos.
Quique no quiere plantearse que la eliminatoria de Copa ya esté decidida. Pero antes tiene que jugar la Liga, una molestia que el Atlético no debe descuidar. Vive seis puntos por encima del descenso. Una ventaja escasa cuando hay que decidir si arriesgar al «Kun» o protegerlo para que llegue descansado al compromiso del jueves y sin tarjetas que le impidan enfrentarse el domingo al Barcelona en el Calderón.
El problema para Quique es que tiene pocos jugadores. «Estamos en tres competiciones, quedan cuatro meses y somos muy conscientes de que no nos da jugar con 13 jugadores», reconoce el preparador rojiblanco. Hay que ampliar el número de candidatos a ponerse la camiseta rojiblanca. Pero en lugar de crecer, la lista disminuye. A la lesión de Reyes el pasado jueves se unió ayer la de Pablo, que se rompió la nariz durante el entrenamiento.

Racing: Coltorti; Crespo, Henrique, Torrejón, Oriol; Toni Moral, Diop, Lacen o Colsa, Munitis; Luis García y Tchité.
Atlético de Madrid
: De Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López; Jurado, Assunção, Tiago, Simão; Forlán y Agüero.
Árbitro: Glez. Glez. (Castellanoleonés).
Estadio
: El Sardinero  (21.00 h. C+).

Fuente: La Razón: Fútbol

La Copa es del Atlético (4-0)

El Atlético ha elegido la Copa como la única manera de conseguir que su temporada no sea un desastre completo. Y la Copa ha elegido al Atlético. Sólo así se explica el comienzo de partido. Y el final, con dos penaltis a favor que Forlán aprovechó.

Agüero sabe que la Copa es su torneo, la manera de ganar, por fin, un título con la camiseta rojiblanca y no marcharse del Calderón con la sensación de haber perdido más tiempo del necesario en ese estadio. El «Kun» llega donde no llegan sus compañeros y eso le obliga a recorrer más kilómetros de los necesarios. Pero no le importa terminar agotado si eso le permite ser feliz. Y ayer lo fue como pocas veces lo había sido con la camiseta rojiblanca.

El Atlético salió despierto, con la impresión de que el reloj se daba mucha prisa y el tiempo se acababa. Por eso llegó al minuto siete con la sensación de haber vivido dos vidas y media. Muchas apariciones del «Kun» y un  remate al poste de Tiago en esos minutos en que el Atlético acostumbra a morir y no a matar. Pero llegó ese minuto, el séptimo, y el Atlético descubrió que las costumbres no siempre hay que mantenerlas. Y cuando lo habitual era recibir un gol, marcó Simão. A pase de Agüero, por supuesto.

Los rojiblancos se animaron y en lugar de dejarse llevar, como hubieran hecho otras veces, se comprometieron con el partido, con su afición y con la historia. Y se decidieron a dejar la eliminatoria cerrada antes de que terminara el encuentro. Y lo consiguieron.
Porque la ilusión se contagia. Y todos apretaron para lograr el objetivo. También colaboró el Racing. Cuatro defensas dejaron pasar el centro de Simao antes de que Reyes la empujara. Quedaba más de medio partido y el Atlético ya contaba dos goles.

No se cansó de contar. Y se hubiera quedado contando como el conde Draco de Barrio Sésamo. Pero el Racing es un equipo serio y no había llegado a Madrid para pasar el rato. Tiene a Canales, que demostró en algunos momentos las mejores cualidades de Guti, como siempre ha advertido Ginés Meléndez, su entrenador en las selecciones inferiores. Tiene pase y tiene llegada, y mostró un poco de las dos cosas en su estreno en el Calderón. Ya ha demostrado esta temporada que no le asustan los grandes escenarios. Además, está bien rodeado, con veteranos como Munitis, que le cuida y le entiende.
Pero el Atlético no estaba para dejarse enredar por dos zurdos que podían ser padre e hijo. Superó los minutos en que estuvo medio aturdido, que coincidieron con el comienzo del segundo tiempo y la marcha de Reyes del campo. El sevillano sufrió un esguince y tuvo que dejar su sitio a Jurado.
El Atlético superó sus peores momentos apoyado en su fe y en las condiciones de Paulo Assunção. El brasileño es capaz de sostener solo al equipo cuando está a punto de caerse. No necesita la ayuda de Tiago, que ha llegado para otras cosas. El problema del portugués es que tiene técnica, sabe jugar, pero le falta ritmo. Y eso es una cuestión genética que no se cura con partidos.

Lo que nunca se espera el Atlético es que cuando todo le sale bien reciba también la ayuda del árbitro. Y el de ayer convirtió una falta a Jurado al borde del área en el primer penalti de la noche. Forlán no se sintió mal por el exceso de imaginación de Mateu Lahoz y superó a Coltorti desde los once metros.

Los rojiblancos ya estaban decididos a tumbar al Racing, como el boxeador que huele el KO del contrario. Estuvo a punto en un lanzamiento de falta de Simão que se estrelló en el poste. Y, como siempre, tuvo que aparecer Agüero. Desesperó a Pinillos con sus regates por la banda izquierda y el lateral del Racing no pudo evitar hacer penalti. Era la única manera de parar al «10».

Es difícil que un jugador se marche sin marcar un gol y que  sea tan decisivo en un partido que termina 4-0. Pero Agüero lo fue. El «Kun» es grande. Bastante más que el Atlético en estos momentos. Y eso es un problema para los dos. Especialmente para él, que vive una realidad que no le corresponde.  Pero si el Atlético gana la Copa sabrá que mucha culpa es suya. Y nunca tiene bastante. Hasta la prolongación lo intentó, pero Jurado mandó fuera su pase. El «Kun» ya había cumplido.

Fuente: La Razón: Fútbol

Nadie puede con el «Kun»

Madrid- Agüero tiene los pies para jugar y la cabeza para pensar la jugada. Cuando intentó darle otro uso a ésta, rematar una clara ocasión, lo hizo flojo y paró Coltorti. El «Kun» no estaba ayer para marcar goles, pero sí para regalarlos. Cuando está en forma y no le duele el pubis es un jugador decisivo. Un espectáculo capaz de llevar al Atlético muy lejos. El argentino encara a los contrarios con valor, con su pequeño pero duro cuerpo, y pocos son capaces de tirarlo al suelo. Cuando se cae al césped es por decisión propia. Los colegiados le han cogido la matrícula cuando trata de engañar: Lo intentó ante el Málaga el pasado domingo y se ganó una amarilla. Ayer lo hizo en la primera jugada y el árbitro simplemente dejó seguir.

Se le da mejor regatear. Su tercer intento acabó en el complicado remate de Simão, en el 1-0, el primer regalo. El enésimo, ya en la segunda parte, cuando apenas le quedaban fuerzas, terminó en penalti. Esta vez sí le tiraron al suelo de una patada y Forlán no lo desaprovechó. El uruguayo había marcado antes una pena máxima sonrojante porque la falta a Jurado fue muy fuera del área. «Ha habido decisiones… Vamos a dejarlo ahí. El penalti es clarísimo y el juez de línea lo tuvo que ver», dijo Portugal. El técnico también se quejó de una mano de Antonio López en el área que no se señaló.

Tampoco era el día para que Canales marcara. La nueva sensación del fútbol español era observado con atención desde el palco por Vicente del Bosque. El seleccionador no se ha resistido al encanto de la perla cántabra, que dejó detalles de lo que puede llegar a ser. No es un rematador a pesar de los golazos que marca. Le gusta dar un paso atrás para ver el fútbol de cara y meter balones entre líneas a sus compañeros. Acabó decepcionado: «Es un batacazo, pero en el fútbol no hay nada imposible». Tampoco se fía Quique: «Estoy contento, pero no me veo en la final. Se han visto cosas peores».

El público no acudió en masa al Calderón. Cada partido es una incógnita, no se sabe qué versión tocará y ayer salió la buena. El estadio acabó declarando su amor al equipo: «Te quiero Atleti, laralaralara». Hacía tiempo que no entonaban esa canción. También volvió el «u-ru-gua-yo» para reconciliarse con Forlán.

El pubis de Agüero no está perfecto, pero al argentino le encantan estos partidos. En los octavos contra el Recre no permitió que le sustituyeran hasta que el duelo quedó resuelto. El «Kun» todavía tenía ganas para discutir con Diop y regalar la última arrancada desde su campo que casi remata él. El partido murió con la pelota en sus pies.

Fuente: La Razón: Fútbol

Quique espera que el Atlético se «levante» y dé la cara ante el Racing

Madrid- «El equipo ya ha demostrado esta temporada que es capaz de levantarse de un bofetón», dice Quique. El técnico confía en que el Atlético dará su «mejor versión» ante el Racing en la ida las semifinales de Copa, a la que se quieren agarrar los rojiblancos para salvar la temporada.

Del ridículo ante el Málaga a la esperanza de eliminar a los cántabros. Del rosa al amarillo, el Atlético se mueve a impulsos y nadie sabe ni se imagina el final de la película de esta noche en el Vicente Calderón. Quique insiste en que afrontan «el partido contra el equipo más en forma de 2010 con intensidad y ánimo, intentando provocar muy buen ambiente y hacer las cosas bien, pero con la precaución de que son 180 minutos y no será fácil».

El entrenador madrileño espera una respuesta diferente, como ha ocurrido, según él, en otras ocasiones, y ve a los jugadores motivados para enfrentarse a un rival que tiene en Canales su referente mediático; y en el bloque, muy compensado, su mejor arma.

No hay rotaciones. De Gea será titular, lo mismo que Assunçao, ausente por sanción ante los malacitanos. «He visto lo que tenía que ver y ahora estoy apostando por lo que creo que tengo que apostar», dijo Quique sobre su elección en la portería. La única duda en el once estriba en prescindir de Simão o Reyes para jugar con Jurado por detrás de Forlán y Agüero. Con ellos, y en un Calderón con un gran ambiente -se espera a dos mil cántabros, se examina el Atlético.

Atlético: De Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, A. López; Reyes, Assunçao, Tiago, Simão; Forlán y  Agüero.Racing: Coltorti; Pinillos, Torrejón, Henrique, Christian; Munitis, Colsa, Lacen, Serrano; Canales y Xisco.Árbitro: Mateu (valenciano).Estadio: Vicente Calderón (22:00.  La Sexta y Autonómicas).

Fuente: La Razón: Fútbol

El Atlético, en horas bajas

Diego Forlán © George Groutas

El discurso reiterativo de Quique pidiendo perdón ya cansa, lo mismo que  el absurdo optimismo de Cerezo o los fallos reiterativos de Perea. También hastía la política de fichajes de García Pitarch y, especialmente, los silencios de Miguel Ángel Gil, dueño del club, que se ha «borrado» de la parcela deportiva y que  se dirige a los socios a través de un boletín para contarles las excelencias de la futura ciudad deportiva y del nuevo estadio en La Peineta.  Así está el Atlético, semifinalista de la Copa y a seis puntos del descenso, una amenaza que no puede descartarse cuando por el Calderón deben pasar el Barcelona, el Valencia, el Deportivo y el Athletic, entre otros.

La llegada de Quique como sustituto de Abel no ha resuelto los problemas. El equipo juega mal, concede mucho al rival en defensa y se mueve a impulsos. La temporada pasada bastó la inspiración de Forlán y Agüero para quedar cuarto y entrar en la Liga de Campeones. Ahora ya no vale y en los partidos de ida y vuelta, es el Atlético el que pierde.

La portería está bien cubierta. A Asenjo y De Gea les falta experiencia -tiene más el palentino- pero su futuro es prometedor. El club prefirió gastarse seis millones en Asenjo antes que renovar a Leo Franco y tener a De Gea aprendiendo a su lado. Además, se cuenta con Joel, meta del equipo B, que apunta muy alto.

La defensa es una pesadilla y después de marear la perdiz, el técnico, que ignora a Pablo, Juanito y Pernía, hace bien poco internacionales los tres, ha apostado por la experiencia de Ujfalusi, la rapidez del denostado Perea -con el balón en los pies es un auténtico peligro para sus compañeros-, la juventud y las ganas de Domínguez y el pundonor de Antonio López.

Valera también ha contado para Quique,  y por su rendimiento, a excepción de Domínguez en fase de aprendizaje, ninguno ha demostrado solvencia para jugar en un equipo con aspiraciones como se le supone al Atlético. Lo que no implica que en otros clubes su rendimiento fuese superior, pero parece que les pesa el escudo rojiblanco.

El centro del campo ha sido la rémora del equipo desde hace años. La falta de un organizador, un jugador de toque, buena visión y que mande sobre sus compañeros, se acusa mucho. La pareja Assunçao -un estajonovista que sale casi a tarjeta por partido- y Raúl García no funcionó. Llegó Cléber, se le renovó  y se ha ido a Brasil sin demostrar nada. Su plaza la ocupa ahora Tiago y, de momento, no ha hecho nada. El portugués, que se parece poco a su compatriota Rui Costa, con quien quieren compararlo, no parece dotado para parar, templar y mandar. Endeble físicamente, aporta buen toque, pero no está llamado para labores de recuperar la pelota. Lo mismo le pasa a Jurado, quien, tras una espléndida campaña en el Mallorca, en el Atlético se estanca. No es disculpa que no juegue, a veces, en su posición ideal. Calidad individual tiene, pero le falta talento para el juego colectivo. A Quique le gusta como engache por detrás de un delantero. Raúl García no se parece al de Osasuna, su progesión no es la adecuda.

Camacho apenas ha contado, se fue Maxi y con Simão, desconocido este año, y Reyes, marginado por Abel y con ganas de rehabilitarse como futbolista, hay un problema. Están acostumbrados a jugar por fuera y pese a que tratan de ayudar, el equipo, en muchos partidos, se parte, se descompensa y da ventaja al rival para plantarse ante la defensa. De ahí las faltas de Assunçao y los errores en cadena de los zagueros. En el primer gol del Málaga, con Ujfalusi en el suelo, a Simao se le escapó Gámez.

Todos esos desajustes y la falta de concentración hacen que el Atlético haya encajado en cinco partidos goles antes de que se cumpliesen cinco minutos.

Forlán ha perdido pegada y Agüero, que ha estado lesionado, es el que más inventa por su calidad individual. Llevan ocho goles cada uno y el equipo necesita más, especialmente en partidos importantes.

Así, con la errática política de fichajes por parte de Pitarch,  habrá que ver el rendimiento de Salvio, y en una economía de guerra, el Atlético se ha convertido en un club del montón. Desde que en 1987 tomó el poder la familia Gil sólo ha ganado una Liga y tres Copas, con dos años en el «infierno», una intervención judicial y una dudosa gestión. El argumento de que son los dueños no es discutible. Lo que sí tiene discusión es que juegan con los sentimientos de miles de seguidores.

Fuente: La Razón: Fútbol