Barcelona- El Espanyol inició con buen pie la segunda vuelta gacias a un gol de Luis García, que que hizo justicia al mejor juego de los locales y castigó la escasa ambición de los visitantes en un partido pésimo, con escas ocasiones y más miedo que fútbol en los dos equipos.
Y es que ambos evidenciaron notables carencias en la creación. El Espanyol fue el menos malo o, mejor, el que intentó proponer algo más de juego. Sin demasiada fluidez, pero sí con muchas ganas. El problema para los blanquiazules es que Verdú apenas apareció. Eso y las constantes interrupciones favorecieron a los vizcaínos, más pendientes de cortar el juego que de elaborarlo. Sólo Susaeta, que sustituyó al lesionado Yeste (min. 18), amenazó a Cristian Álvarez, que disputó, posiblemente, su último encuentro como titular en la presente temporada entre los tres palos.
Los de Pochettino dominaron, jugaron en campo contrario y provocaron un buen número de saques de esquinas, aunque evidenciaron una alarmante falta de ideas en la estrategia. A los puntos ganó el Espanyol, pero lo cierto es que Iraizoz tuvo un regreso a su vieja casa bastante tranquilo. Un par de intervenciones de mérito y la fatilidad de no poder blocar el balón en la jugada del gol.
Verdú salió algo más entonado tras el descanso y el Espanyol lo agradeció. El catalán, que no intervino demasiado en la creación, sí que pisó más el área contraria y creó ciertos problemas a la zaga visitante. En el primer minuto de la reanudación, el centrocampista estuvo cerca del gol porque se juntaban los jugadores con más talento, como el propio Verdú y Javi Márquez.
Y fruto de una buena acción de Márquez llegó el gol de Luis García. Iraizoz no atrapó la pelota tras el centro del canterano y el asturiano, negado con el gol esta temporada, empujó a la red libre de marcaje.
Caparrós, que pareció conformarse con el empate durante sesenta minutos, decidió mover pieza y dar entrada a Muniain. Con este cambio, el Athletic comenzó a transmitir otras sensaciones. El miedo de los locales, que siempre viven al límite, facilitó las cosas a los vascos, que lo intentaron con balones largos para buscar a Fernando Llorente. Sin embargo, no hubo acciones de mucho peligro y la defensa de Pochettino solventó los problemas. Había que aguantar el gol de Luis García y así lo hizo el equipo españolista.
Fuente: La Razón: Fútbol
