Necesitaba ganar el Sevilla y lo hizo, aunque con lo justo. Un gol de Negredo a los diez minutos, previo regalo del central peruano Acasiete y la colaboración de la incesante lluvia que cae sobre la capital andaluza desde que empezó 2010, le permitió derrotar al Almería y romper una larga serie de tropiezos. Eso sí, el equipo de Jiménez aún está lejos de parecerse al que arrancó la temporada. Al conjunto de Lillo sólo le faltó la puntería que sí tuvieron Getafe, Racing, Valladolid y Málaga.
El Sevilla eléctrico de la Copa desapareció en poco más de media hora. Fue el tiempo que le duraron las fuerzas a los tres jugadores del centro del campo. Hasta entonces, los sevillistas presionaron y buscaron con ahínco la portería de Diego Alves. La grada, que desde principios de noviembre no veía a su equipo por delante en el marcador, llegó a pensar incluso en un triunfo cómodo cuando Acasiete cometía una torpeza ma- yúscula en las condiciones en que se encontraba el campo. Cedió el balón a su portero y la pelota se frenó en uno de los múltiples charcos del césped para que Renato permitiera a Negredo ejercer de verdugo de su ex equipo. Fue un espejismo. Incluso en esos minutos brillantes, el Almería jugó «de igual a igual», como propone Lillo a los suyos, y puso en más de un aprieto a Palop. Así, el Sevilla acabó pidiendo la hora del descanso, con el control del juego perdido y dándole gracias a Mateu Lahoz. Desde la primera acción del partido, el árbitro valenciano entendió que el agua sólo sería un enemigo más para los veintidós futbolistas y no para él. Permitió tanto el contacto que casi se olvida de que llevaba colgado un silbato.
El exiguo marcador obligaba a los sevillistas a realizar un sobreesfuerzo, pero sólo duró un par de minutos y el campo pareció inclinarse sobre el área defendida por «San Palop». El capitán nervionense impidió que Soriano empatara en dos claras ocasiones. A sus 37 años continúa dando puntos a un Sevilla desfondado y que, al final, a la contra pudo sentenciar.
Fuente: La Razón: Fútbol
