Más de ocho mil seguidores del Espanyol acudieron al estadio de Cornellà para asistir a la presentación de Nakamura. Era pleno verano y el jugador japonés llegaba con la vitola de estrella mediática. Se las prometían todos muy felices. El club, porque se hacía con los servicios de un auténtico ídolo de masas en su país, cuya imagen podía reportar muchos millones a sus arcas. El jugador, porque aterrizaba en una liga de primer nivel y podía potenciar aún más su caché. Y la afición, porque las imágenes de Nakamura lanzando faltas con su pierna izquierda a la escuadra no tardaron en circular.
Pocos meses más tarde, las expectativas se han transformado en decepciones. Para todos. Para el club, para el jugador y para todos los «pericos». Lejos de haber dado un salto de calidad, Nakamura no ha demostrado nada y Pochettino apenas cuenta con él. De hecho, el club medita venderlo a pesar de que significaría un serio revés para su maltrecha eco- nomía.
La raíz del problema está en el propio jugador. Nakamura no se ha integrado en el grupo, ni en la ciudad. Y tampoco ha puesto mu- chos medios para intentarlo. Desde el club han hablado con él para mejorar la situación. Le propusieron cambiar de vivienda y mudarse a una zona de Barcelona, cerca de la playa, donde viven va- rios de sus compañeros. Pero no quiso. También se le insistió en que aprendiera el castellano. El club le ponía un profesor. Tampoco quiso. Se conforma con un traductor. El hecho de que viva solo, con su familia a miles de kiló- metros, no ayuda.
Con este panorama, su futuro en el Espanyol es bastante negro, porque tampoco ha respondido sobre la hierba. Apenas ha participado en doce partidos y ha sido titular en cinco. Aunque casi todos fueron a principio de temporada, cuando las expectativas estaban por las nubes. En las últimas semanas, su papel es casi testimonial y Pochettino no parece nada convencido de que esto pueda cambiar.
El club ya admite que no descarta un inminente traspaso, aun- que su ficha, una de las más altas de la plantilla, es un freno. Algún ejecutivo se ha desplazado hasta Japón para tantear el terreno. El mercado nipón es el único en el que Nakamura aún conserva su estatus de estrella. Pero la más que probable marcha de Nakamura también generará un problema económico. Los blanquiazules tienen pactados un par de amistosos para la próxima pretemporada, pero la cantidad pactada se reduce de manera exagerada si el jugador juega a si no lo hace. Además, varios contratos de publicidad también tienen cláusulas parecidas, y la marcha de Nakamura supondría un varapalo al presupuesto del club. A pesar de todo, su marcha del Espanyol parece más que inminente.
Coro no jugará ante el Dépor
El jugador del Espanyol Ferrán Corominas causará baja este domingo ante el Deportivo de la Coruña por culpa de una lesión muscular en el tríceps sural de la pierna derecha, según han confirmado los servicios médicos blanquiazules. A Corominas, que ayer se vio obligado a abandonar el entrenamiento por culpa de estas molestias, se le realizarán nuevas pruebas el viernes para confirmar el alcance exacto de la lesión y el tiempo de baja. El de Banyoles se suma a las ausencias del operado Iván de la Peña y de Roncaglia, sancionado.
La noticia positiva para el entrenador españolista, Pochettino, es el regreso a los entrenamientos del central argentino Nico Pareja, que el sábado ante el Madrid acabó con un esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla derecha, y que estos días se ha ejercitado a menor ritmo.
Fuente: La Razón: Fútbol
