Como el Atlético es así, a los dos minutos el Racing ya llevaba un gol a favor. Canales sacó un córner y Valera remató en dirección a su portería dejando a De Gea con el molde del balón en las manos. Un partido sin historia por el 4-0 de la ida empezaba a tener cierta emoción. Un gol tempranero era el mejor camino para el sueño cántabro, si marcaban otro antes del descanso… Pero el Atlético no está para más ridículos. Esta temporada ya ha gastado el cupo en algunos encuentros de Liga y otros cuantos de Copa, que ha logrado arreglar en los choques de vuelta. Era una oportunidad inmejorable para que los rojiblancos se volvieran a sentir importantes, para optar a un título diez años después, y no la desaprovecharon. El camino hasta la final ha sido ideal: un equipo de Segunda B (el Marbella), dos de Segunda (Recreativo y Celta) y uno de Primera (Racing). Sólo el Sevilla separa a los madrileños del éxito definitivo. Neptuno lleva solo demasiado tiempo.
Dos jugadas después del tanto en propia puerta de Valera, la esperanza del Racing murió. Reyes sacó una falta y entre Domínguez y Moratón llevaron la pelota dentro de la portería. El 1-1 era demasiado: los de Portugal tenían que llegar hasta los seis goles para cla- sificarse, aunque todavía no era tiempo de rendirse. Esta vez el Atlético supo leer el partido a la perfección. Aguantó la embestida de Munitis sin pasar demasiados apuros y poco a poco fue convirtiéndose en el dueño de la situación. El entusiasmo local descendía al mismo ritmo que aumentaban la posesión y las llegadas al área visitantes. Tiago tocó bien en el centro del campo, puede ser un buen complemento para Assun- çao, cada uno en su papel; Reyes empezaba a aparecer por la izquierda y Jurado comenzaba a asociarse con Agüero, el alma del equipo, su gran esperanza.
El Racing siguió jugando por jugar. Canales estaba perdido. Es injusto cargar la responsabilidad del equipo sobre él. Se marchó entre los aplausos de un público que estaba como el Racing: deseando que todo terminara pronto. Ya nadie creía en el milagro. Y todo terminó rápido, si es que no lo estaba ya, cuando la enésima pared entre Agüero y Jurado acabó con el tanto de este último. La segunda parte sobró y Quique empezó a pensar en el futuro. Cambió a Tiago, Agüero y Reyes para protegerlos de una lesión. El Atlético resolvió con madurez, pero dejó su sello con dos fallos, de De Gea y Raúl García, que impidieron ganar el partido. No todo podía ser perfecto.
Una final inédita contra el sevilla
Pese a lo que diga la historia, el Sevilla pisará terreno conocido en la final y será el Atlético el conjunto novato. Los rojiblancos han disputado 17 finales, con nueve triunfos (1960, 1961, 1965, 1972, 1976, 1985, 1991, 1992 y 1996) y ocho derrotas, pero desde hace diez años no juegan una. «Llevábamos mucho tiempo buscando esto que tanto esperaba la gente», decía Antonio López. El Sevilla «sólo» ha ganado cuatro títulos de seis posibles, pero tiene un recuerdo reciente: en 2007 se proclamó campeón tras superar el Getafe en el Santiago Bernabéu con un gol de Kanouté. Los otras tres éxitos fueron en 1935, 1939 y 1948. Ambos equipos no han coincidido nunca en el partido definitivo, por lo que será una final de Copa inédita.
Fuente: La Razón: Fútbol
