El Atlético ha elegido la Copa como la única manera de conseguir que su temporada no sea un desastre completo. Y la Copa ha elegido al Atlético. Sólo así se explica el comienzo de partido. Y el final, con dos penaltis a favor que Forlán aprovechó.

Agüero sabe que la Copa es su torneo, la manera de ganar, por fin, un título con la camiseta rojiblanca y no marcharse del Calderón con la sensación de haber perdido más tiempo del necesario en ese estadio. El «Kun» llega donde no llegan sus compañeros y eso le obliga a recorrer más kilómetros de los necesarios. Pero no le importa terminar agotado si eso le permite ser feliz. Y ayer lo fue como pocas veces lo había sido con la camiseta rojiblanca.

El Atlético salió despierto, con la impresión de que el reloj se daba mucha prisa y el tiempo se acababa. Por eso llegó al minuto siete con la sensación de haber vivido dos vidas y media. Muchas apariciones del «Kun» y un  remate al poste de Tiago en esos minutos en que el Atlético acostumbra a morir y no a matar. Pero llegó ese minuto, el séptimo, y el Atlético descubrió que las costumbres no siempre hay que mantenerlas. Y cuando lo habitual era recibir un gol, marcó Simão. A pase de Agüero, por supuesto.

Los rojiblancos se animaron y en lugar de dejarse llevar, como hubieran hecho otras veces, se comprometieron con el partido, con su afición y con la historia. Y se decidieron a dejar la eliminatoria cerrada antes de que terminara el encuentro. Y lo consiguieron.
Porque la ilusión se contagia. Y todos apretaron para lograr el objetivo. También colaboró el Racing. Cuatro defensas dejaron pasar el centro de Simao antes de que Reyes la empujara. Quedaba más de medio partido y el Atlético ya contaba dos goles.

No se cansó de contar. Y se hubiera quedado contando como el conde Draco de Barrio Sésamo. Pero el Racing es un equipo serio y no había llegado a Madrid para pasar el rato. Tiene a Canales, que demostró en algunos momentos las mejores cualidades de Guti, como siempre ha advertido Ginés Meléndez, su entrenador en las selecciones inferiores. Tiene pase y tiene llegada, y mostró un poco de las dos cosas en su estreno en el Calderón. Ya ha demostrado esta temporada que no le asustan los grandes escenarios. Además, está bien rodeado, con veteranos como Munitis, que le cuida y le entiende.
Pero el Atlético no estaba para dejarse enredar por dos zurdos que podían ser padre e hijo. Superó los minutos en que estuvo medio aturdido, que coincidieron con el comienzo del segundo tiempo y la marcha de Reyes del campo. El sevillano sufrió un esguince y tuvo que dejar su sitio a Jurado.
El Atlético superó sus peores momentos apoyado en su fe y en las condiciones de Paulo Assunção. El brasileño es capaz de sostener solo al equipo cuando está a punto de caerse. No necesita la ayuda de Tiago, que ha llegado para otras cosas. El problema del portugués es que tiene técnica, sabe jugar, pero le falta ritmo. Y eso es una cuestión genética que no se cura con partidos.

Lo que nunca se espera el Atlético es que cuando todo le sale bien reciba también la ayuda del árbitro. Y el de ayer convirtió una falta a Jurado al borde del área en el primer penalti de la noche. Forlán no se sintió mal por el exceso de imaginación de Mateu Lahoz y superó a Coltorti desde los once metros.

Los rojiblancos ya estaban decididos a tumbar al Racing, como el boxeador que huele el KO del contrario. Estuvo a punto en un lanzamiento de falta de Simão que se estrelló en el poste. Y, como siempre, tuvo que aparecer Agüero. Desesperó a Pinillos con sus regates por la banda izquierda y el lateral del Racing no pudo evitar hacer penalti. Era la única manera de parar al «10».

Es difícil que un jugador se marche sin marcar un gol y que  sea tan decisivo en un partido que termina 4-0. Pero Agüero lo fue. El «Kun» es grande. Bastante más que el Atlético en estos momentos. Y eso es un problema para los dos. Especialmente para él, que vive una realidad que no le corresponde.  Pero si el Atlético gana la Copa sabrá que mucha culpa es suya. Y nunca tiene bastante. Hasta la prolongación lo intentó, pero Jurado mandó fuera su pase. El «Kun» ya había cumplido.

Fuente: La Razón: Fútbol